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10.12.11

¿Cuánto vale un logotipo? Consideraciones sobre marcas y posicionamiento


Dada la globalización, la gran cantidad de información=infoxicación y la publicidad nuestros clientes disponen de DEMASIADAS opciones de compra (o de contratación de servicios).
Es por ello que las marcas se han convertido en mucho más que simples recursos para distinguir productos: se han convertido en avales e indicadores de calidad, de valor, de fiabilidad y de origen.
Hoy, las marcas, más que diferenciar un producto le dan una identidad que permita al cliente decidirse rápidamente entre las diferentes opciones de compra. Esta percepción del cliente se basa en reacciones emocionales, en beneficios intangibles que NO se dan a nivel consciente o racional.
Muchas de estas asociaciones se crean a través de imágenes subjetivo-publicitarias y no solo mediante la asociación de la marca con pasadas experiencias de uso de ese producto. (Especialmente si no han existido).
INVERTIR para fortalecer sus marcas comerciales puede resultar un buen negocio para las empresas, ya que sus productos o servicios pueden cambiar o hacerse obsoletos, mientras que las marcas mantienen los beneficios intangibles que el comprador cree que recibirá a través de los nuevos productos.
Por eso existe la marca además del producto.

Consideraciones a tener en cuenta

El mensaje de posicionamiento (o REposicionamiento=¿ya hemos cometido un error?) va a ser más claro, preciso y eficaz si es respetuoso con estas leyes básicas, que desde la empresa al diseñador deben quedar siempre presentes:
(de mayor a menor importancia):

1. Lo básico

Tener una buen nombre e imagen, que vaya de acuerdo a los valores que se desean expresar y que quede reflejado tanto en los colores, el imagotipo y la tipografía.

2. Único y diferente

El atributo con diferencia más importante y sin duda EL MÁS DESCUIDADO:
hacer nuestra imagen de marca sin tener en cuenta la de la competencia.
Si nuestro logotipo no es MUY diferente/ciable o si es similar a otro, ganará la marca que destine más presupuesto de publicidad. Y eso no es lo peor, sino que incluso con nuestra publicidad puede que hagamos un favor a la competencia, ya que es posible que el cliente relacione nuestros mensajes con LA OTRA marca.
Es por eso que los colores son tan importantes para las grandes marcas, (y por ende para nosotros también), ya que generalmente los colores es lo primero que se recuerda de sus características de marca, (y muchas veces lo único que se ve o percibe).

3. Simple, fácil de escribir y de describir

Si el logotipo es simple se mejorará su pregnancia.
Los diseños sencillos son fáciles de entender, más reconocibles y más memorables.

4. Práctico

Debe de ser lo suficientemente flexible para ser utilizado (ahora y en un posible futuro) en todo tipo de medios, desde televisión e Internet hasta en los uniformes de los trabajadores de la empresa.
Si además se amolda a los hipotéticos (y posibles) microcambios (o MEGAcambios en el caso de Internet) de los objetivos empresariales, mejor que mejor.

5. Perdurable

Cuanto menos necesite cambiarse (rediseño) mejor, las buenas marcas son siempre longevas. De esta forma acumulamos toda la INVERSIÓN empleada con el paso de los años en publicitar la marca, sin perderla de repente por un lavado de imagen desfasado. 

9.12.11

Negro enriquecido

Uno de los problemas más frecuentes que suelen enfrentar los diseñadores que trabajan para impresión es el de hacer sus negros más vivos.

http://www.tutordigital.net/wp-content/uploads/2010/01/Monitorblack.jpg

Si has sido desepcionado después de ver la tinta negra en un producto después de salir de la imprenta, has sido testigo de un problema común en cuanto a la manera de preparar la tinta negra para la impresión.

Si tienes un area grande de tinta negra en un diseño que ha sido puesto a 100% K (negro) va a salir más como un gris obscuro y no como el negro profundo que vemos en el monitor (en HTML, #000000).

Color negro enriquecido


En el monitor solo hay una manera de representar el negro. Cuando no hay luz que sale del monitor, está negro (0% Rojo 0% Verde 0% Azul). Pero en la impresión hay muchas maneras diferentes de representar el negro.
En la mayor parte de programas orientados hacia una imprenta tradicional en CMYK, el color negro por defecto es el llamado negro puro (o también negro sólido o negro macizo). El color negro puro está compuesto de un 100% de tinta negra (expresado como 100% K), y un 0% del resto de tintas (es decir, 0% de CMY).


Sin embargo, si escogemos el código de color HTML #000000 en un selector de color, estaremos utilizando un negro enriquecido (al que también se puede llamar negro obsidiana, negro denso e incluso supernegro). En realidad, el negro enriquecido es una combinación de los siguientes porcentajes de tinta:
  • Cian (C): 86%
  • Magenta (M): 85%
  • Amarillo (Y): 79%
  • Negro (K): 100%


O al menos, esos son los valores del negro enriquecido en Adobe Illustrator. Sin embargo, los porcentajes de tinta CMYK pueden variar según como cada programa define el negro enriquecido.


Pero para conseguir un negro más profundo, enriquecido o más obscuro como vemos en el monitor hay varias combinaciones y la manera habitual de lograrlo es añadirle tinta en alguno de los otros colores de proceso: cian, magenta y amarillo.

CMYK inks

Existe un amplio debate a este respecto sobre que porcentajes de que tintas son los más adecuados, el uso de tintas negras especialmente enriquecidas, etc…

Lo más recomendable es preguntar primero al impresor. Éste es quien mejor conoce sus máquinas, superficies de impresión y mezcla idónea de las tintas, y orientará correctamente para conseguir negros más intensos.
El preguntar siempre por la tolerancia de impresión y la ganancia de punto hará que podamos ajustar el negro para el archivo de salida.
En todo caso, cuando no sea posible consultar al impresor por el motivo que sea, lo mejor que usar un velo de cian de entre el 30% y 60%. Con esto debe bastar prácticamente para cualquier trabajo de impresión.


Utilizando el sistema de impresión offset podemos crear una gran gama de negros utilizando diferentes configuraciones y porcentajes en cada uno de los canales.
El problema con todas las combinaciónes es que se ven igual en el monitor. Son representadas en RGB (Rojo, Verde y Azul), pero en la impresión se ve la diferencia.

La única regla general es no excederse de un máximo de densidad combinada de 280% de tinta si sumas el CMYK. Cualquier cosa por arriba de eso se convertirá, básicamente, en "lodo" y nunca se secará o lucirá bien.
Si saturas el negro con 100% en los 4 canales tendras probablemente problemas de repinte o secado, encima que el impresor tendra que regular la tinta y no se vera el color muy pleno en el caso de los negros.

Además del trabajo del diseñador, esta el trabajo de la imprenta, en las máquinas se puede regular la cantida de tinta que dan al trabajo, si le das un porcentaje demasiado alto lo que conseguiras es que el maquinista utilice menos tinta para evitar repintados y bajaras la intensidad de tono donde no tienes negro, si usas valores más bajos, se podra promediar la cantidad de tinta y en todo caso darle más tinta al negro para aumentar la intensidad, salvando el resto de los colores.

Todo esto teniendo en cuenta también que todos los papeles tienen un porcentaje de absorción, alcalinidad del agua, factores de humedad, etc. Todo esto influyen en el proceso de impresión.

Hay que tener en cuenta que la tinta negra es negra, no necesita de otros colores para ser un color más negro aun, el negro enriquecido se usa por que las masas grandes de tinta requieren de más densidad de tinta, lo que hace que se tenga que subir la cantidad de tinta que entrega la máquina al papel, lo que hace que, por un lado en el resto del trabajo donde hay negro sale saturado y que se pueda repintar por exceso de tinta, salgan secas, motas, acumulación de polvos... en definitiva errores de impresión.

Para evitar eso se añade una cama de otro color, (normalmente cian o magenta) en un porcentaje bajo, para no tener que saturar tanto la maquina de negro, si en lugar de usar un porcentaje bajo usas uno alto, en lugar de evitar el repintado lo provocas y en lugar de saturar el tono de negro obligas a bajar la tonalidad de todo el trabajo.


Digital Color Printer


Entonces para repasar, en impresión, si hay un área negra en tu diseño es recomendable que uses un “negro rico” que representa imprimir un 100% de negro y alguna combinación con otro color detrás de ese negro para logar un color negro más denso y rico que solo 100% de negro.
Hay que estar pendiente de los porcentajes de CMYK cuando estás preparando un diseño para la imprenta si quieres un “negro enriquecido” y no ir más allá de los niveles recomendables.

Un “negro enriquecido” ayudará, además, a cubrir impurezas en el papel o la tinta como manchas, etc. Un buen y rico color negro puede lograrse utilizando un 100% de negro y, por ejemplo, 50-70% de otro color. El negro dominará a los otros colores. Existirá, también, una moderada insinuación del color impreso además del negro, cualquiera sea este. Por ejemplo, se insinuará un poco de azul si utilizamos cyan, o rojo si utilizamos magenta. No exceda un porcentaje total de densidad por sobre el 280%, ya que será imposible reproducirlo en la imprenta.

Las siguientes son las combinaciones más comúnes de Negro:
  • Negro Estándar 0C—0M—0Y—100K
  • Negro Rico 60C—40M—40Y—100K
  • Otro Negro Rico 30C—20M—20Y—100K
  • Negro “Frio” o “Azulado” 60C—0M—0Y—100K
  • Negro “Cálido” o “Rogizo” 0C—60M—30Y—100K
  • Negro “Brillante” o “Amarillento” 0C—0M—100Y—100K
  • Negro Neuto 50C—50M—50Y—100K
  • Negro para las marcas de registro 100C—100M—100Y—100K
  • Negro Máximo 80C—80M—80Y—100K (Nunca utilizar una carga de tinta superior a esta, ya que no hay ningún soporte que lo permita. Esta configuración sería apta sólo para estucados y estucados arte.)
  • Negro “diseñador” 70C—50M—30Y—100K

6.12.11

8 expresiones y clichés que nunca debes utilizar en tu web

Hay expresiones en el ámbito del marketing que, con solo verlas, ya te producen urticaria.
No dejan de ser expresiones vacías, jergas tan utilizadas y estandarizadas por los diferentes sectores del mercado que han perdido todo su significado.
Evitar este tipo de expresiones nos permitirán conectar mejor con nuestro público porque, básicamente, ellos solo quieren dos cosas: que les hables en su propio lenguaje y que les des pruebas de lo que dices.

Si cumples con estas dos premisas, te acercarás más a tu público y, lo mejor de todo, que eso se traducirá en un aumento de tus ventas (o descargas, o solicitudes de información).

1. “Somos una empresa líder”.
Si todas las empresas que se autocalifican como líderes lo fueran… ¿cuántos líderes habría de un mismo sector? En lugar de decir que eres una empresa líder,  muestra un gráfico con tus ventas y ofrece testimoniales de clientes que avalen el porqué compran tus productos. De este modo, no hace falta que te diga que soy el líder, porque tú mismo ya lo estás viendo. Y, si no lo eres, ¿qué más da? Tus clientes y ventas te avalan.

2. “Producto de última generación”.
¿Es que está hecho de kriptonita? ¿Acaso por replicantes de “Blade Runner”? Insisto: no me interesa una descripción técnica del producto, sino una lista de en qué cosas puede ayudarme en mi vida diaria. Si mi producto es el único que lleva kriptonita… ¡perfecto! En ese caso, lo menciono, pero indicando, además, que es el único que neutraliza a Superman y que, por tanto, tengo plena libertad para hacer el mal. Qué canalla.

3. “Empresa joven y dinámica”.
Poco tenemos que decir de esta expresión, todo un clásico en nuestro país. La han visto innumerables veces, ¿verdad? Es posible que tu empresa sea joven, pero si pones esto en tu web es que no tiene nada de dinámica. Amig@, ¡hay que reciclarse de una vez!

4. “Producto revolucionario”.
También tiene su miga. En cualquier caso, solo podemos hablar de un producto revolucionario cuando realmente es el primero y cambia los hábitos de comportamiento de la gente (algunos hablan de la “Revolución iPhone”, “Revolución iPad”, “Revolución Kinect”…). Si tu capacidad de revolucionar es tan limitada como la mía, entonces olvídate de este tipo de adjetivos. Cíñete a describir los beneficios que me vas a dar y que otros de la competencia no me dan y dejemos la revolución para el Robespierre de turno.

5. “Estamos en la vanguardia”.
¿Qué es estar en la vanguardia? ¿Estás fabricando la próxima estación espacial? Deja de mirarte el ombligo y de ser tan vanguardista y cuéntale a tus clientes lo que quieren oír: por qué necesitan tu producto y por qué no pueden vivir sin él. Entonces sí que estarás a la vanguardia del marketing.

6. “Flexible y escalable”.
Esta expresión merecería un capítulo aparte. Vuelvan a leerlo: fle-xi-ble y es-ca-la-ble.  ¿Son productos que se doblan hasta el extremo que quieras? ¿Están hechos todos por Lego y los vas colocando uno sobre otro?

Fíjense en esta descripción de una empresa tan real como la vida misma:

-Empresa X- ofrece una forma rápida, flexible y escalable de configurar la funcionalidad y las funciones de cualquier computadora con Windows para que cumpla con los requisitos de una organización.

-Producto X- también complementa, administra, extiende y con frecuencia reemplaza los objetos de las políticas de grupo (Group Policy Objects, GPO). Trabaja junto a las políticas existentes y ofrece funciones y capacidades que no ofrecen las GPO

¿Se han enterado de algo? A mí que me registren.

7. “Fácil de usar”.
¿Alguien dice que fabrica productos difíciles de usar? Si realmente es tan fácil de usar, muéstrame un vídeo de cómo funciona o indícame los 3 pasos (o los que sean) para que el artilugio en cuestión cambie mi vida por completo y me haga feliz de la muerte.

8. “Llave en mano”.
¿Y qué les parece esta? Básicamente, no tienes que hacer nada: túmbate en la hamaca del jardín de tu casa y, por arte de magia, tu negocio ya tiene integrado el producto o servicio que te ofrezco. Así, sin anestesia. ¿Te lo crees? ¿No es mejor ser más real y que me indiques claramente qué debo hacer y el tiempo que tardaría en hacerlo? Dejemos las llaves para las artes marciales…


Visto en elcopycanalla.

Don't try..

2.12.11

10 reglas para juzgar Diseño Gráfico

De Adrián Pierini.

Las opiniones simplistas, emotivas o de gusto personal deben evitarse a la hora de evaluar piezas de diseño comercial y, en su lugar, hay que aplicar criterios más serios y profesionales.

Este artículo posiblemente sea malo… o quizá sea bueno. Ahora bien… ¿qué criterio usaríamos para evaluarlo? ¿Nuestra experiencia? ¿Nuestro conocimiento literario? ¿Nuestro interés en el tema? ¿Quizá utilizaríamos como parámetro nuestra alta o baja expectativa con respecto al mismo?
En efecto, dependiendo del enfoque podríamos obtener distintas visiones sobre una misma realidad, quizás tantas como seres humanos existan, influyendo sobre la forma de comprender nuestro entorno y todo aquello que lo compone.
Hoy, donde la cultura visual se manifiesta cada vez más poderosa, el diseño gráfico no escapa a este principio y los nuevos lanzamientos son juzgados a partir de parámetros de valor diversos que, en muchos casos, no son valederos. Es que evaluar una pieza de diseño resulta, paradójicamente, tan simple como complejo. Simple, porque la superficialidad tienta y seduce para que utilicemos simplemente lo estético, lo tangible, como argumento. Complejo porque para hablar con idoneidad de un proyecto hay que saber leer entre líneas lo que subyace en él, y eso no sólo lo da el buen criterio.
¿Cómo establecer una opinión más certera dentro de esta problemática? ¿Cuáles son las reglas de oro que hay que considerar a la hora de evaluar una pieza de comunicación?
A continuación detallo diez puntos que no deben pasar desapercibidos y que, humildemente, no son más que conclusiones a las que he arribado luego de muchos años de experiencia.
1. No existe lo lindo y lo feo.
El trabajo de un diseñador estratégico no consiste en generar siempre cosas bellas, impactantes o grandilocuentes sino que debe centrarse «siempre» en el cumplimiento de los objetivos comerciales del cliente. El comunicador visual es sólo un instrumento, un medio que utiliza la racionalidad objetiva para alcanzar la subjetividad emocional del target. Ni más, ni menos.
2. No se debe anular la historia subyacente de un diseño.
A la hora de emitir un juicio sobre una pieza debemos conocer cuáles son sus antecedentes. Eso nos permitirá comprender la evolución de un lanzamiento y entender la estética lograda. Innovar no significa necesariamente «ignorar» y es por ello que existen en el mercado muchos desarrollos que, a pesar de no colocarse en la cima de la innovación, resultan ser un excelente ejemplo de respeto por la trayectoria de una marca y por el sentimiento de los consumidores hacia ella.
3. No se pueden ignorar los objetivos buscados.
Como comenté al principio de este artículo, existe una equívoca tendencia hacia la valoración superficial de los proyectos de diseño, y esa relatividad surge como consecuencia de ignorar la raíz que origina un determinado layout. ¿Qué se buscó al rediseñar un packaging? ¿Cuál fue el motivo que impulsó un cambio radical? ¿La marca necesitaba volver a sus orígenes? ¿Existía un problema de identificación en el punto de venta que obligó a alterar la estructura compositiva? La sobrevaloración de las tendencias proyectuales globales y las comparaciones forzadas entre categorías, en ocasiones incompatibles, son algunos de los vicios que subyacen en muchas argumentaciones profesionales que, lamentablemente, llegan a destruir una pieza eficaz, solo por no alinearse al capricho general.
4. Siempre considerar las costumbres y culturas con las que el diseño debe interactuar.
Aquellos que conocen la problemática del brand-packaging coincidirán conmigo en que ningún recurso estético debe aplicarse al azar, el sentido de los colores, de las formas, de las palabras varian de un continente a otro, de un pais a otro, de una povincia a otra y hasta… de una familia a otra. Acción y Reacción debe ser el lema. El diseño estratégico tiene que estar sometido a las leyes más estrictas de la oferta y la demanda, y para ello resulta básico comprender cual es esa demanda. No es para menos, los consumidores son portadores de una gran cantidad de sentimientos, emociones y valoraciones que se han hecho carne a través de mensajes conscientes o inconscientes provenientes de sus padres y de los padres de sus padres. Este bagaje cultural determinará si la propuesta proyectual será admitida o rechazada y poco pueden hacer los críticos para escaparse de esta ley básica. Un diseñador debe hablar con la boca del target, su razón básica consistirá en tomar el mensaje del cliente y traducirlo a un lenguaje pertinente, capaz de llegar de una manera focalizada, de generar un diálogo emocional sólido, específico, duradero pero, por sobre todo, auténtico.
5. Conocer las limitantes técnicas y legislaciones vigentes.
A la hora de hablar de un diseño se deberá tomar en cuenta los requerimientos de implementación que la categoría, las leyes de un país o las características físicas del producto exigen. Factores como los sistemas de impresión, los tipos de materiales sobre los que puede ser aplicado un arte (y con ello aparecen temas fundamentales como absorción de tinta por parte del soporte, posibilidades de nitidez y brillo, toxicidad del material, etc), el nivel de desarrollo tecnológico local, la capacitación de las personas involucradas a lo largo del proceso, el cuidado en la supervisión, el adecuado trato en la posterior distribución, etc. son razones más que suficientes para generar, en las distintas estéticas, una desigualdad cualitativa. No es lo mismo crear una etiqueta de vino que un packaging para goma de mascar. No es lo mismo imprimir en offset sobre un papel extra blanco de alta calidad, que hacerlo en flexografía a 4 colores, sobre polietileno.
6. Las eventualidades contextuales y las reacciones estratégicas mandan.
Las grandes empresas están siempre alerta a los movimientos del mercado. No todos los desarrollos tienen un proceso ordenado. Cuando un competidor amenaza con el lanzamiento de un producto innovador que atacará directamente la categoría, los equipos de marketing reaccionan rápidamente y buscan enfrentar la novedad con diferentes recursos, entre los que se encuentran el diseño de packaging. En este contexto de acción y vértigo, las prioridades se modifican, los factores estéticos resultan más funcionales que nunca y los layouts se transforman en portavoces de la estrategia defensiva. Al analizar un diseño es importante considerar esta situación. ¿Fue rápido? ¿Fue efectivo? ¡Fue excelente!
7. Considerar qué cantidad de fondos se pudieron destinar al servicio de la idea.
La carencia de dinero genera una interesante dualidad: en algunos casos se convierte en una de las principales causas de degradación de un diseño, y en otros contribuye al surgimiento de soluciones creativas, donde la carencia de recursos se transforma en el principal guiño del layout. Ahora bien, aunque es verdad que existen diseñadores que han sabido (o han podido) explotar la falta de fondos, eso no ocurre en el común de los casos. No tiene que ver necesariamente con la incapacidad, sino con la influencia de muchos factores externos, entre los que se podría contar: el temor del cliente a incursionar en ideas rupturistas, la imposibilidad de implementar ideas innovadoras en grandes tirajes, la necesidad de ser directos para minimizar el riesgo de error en la decodificación del mensaje, etc. Al juzgar, entonces, se debería ser benigno y valorar el gran esfuerzo que deben hacer algunos diseñadores para arribar a soluciones dignas en condiciones adversas.
8. Evaluar el diseño desde los propios códigos de la categoría.
No se puede pretender que un café luzca como un perfume o que una caja de cereal se vea como un jabón en polvo. Cada rubro ha establecido, con el correr del tiempo, un lenguaje propio que los consumidores interpretan rápidamente, y les ayuda a detectar de manera inmediata un producto en el punto de venta. Cuando se juzga un arte resulta fundamental enmarcarlo dentro de estas características. De ese modo, se entenderá mucho mejor el por qué de los estilos tipográficos, las imágenes utilizadas y hasta la forma misma del contenedor.
9. Considerar el cumplimiento de los objetivos comerciales como parámetro de éxito.
¿Es correcto afirmar que un packaging exitoso está mal diseñado? ¿Podemos argumentar que un layout es inadecuado simplemente porque la convención dicta que lo lindo es sinónimo de creatividad? No. Mi experiencia me dice que si bien es indudable que la buena estética hace más efectivo un mensaje, eso no garantiza el logro comercial y mucho menos, llegar al corazón de los consumidores. Un packaging estratégico no es un elemento decorativo, no hablamos de trofeos con los que podemos presumir alegando lo hermoso que luce frente a los demás. Existen productos de estéticas cuestionables que se mantienen inalterables en el tiempo y, aún así, la gente los ama. Otros han retrocedido en sus códigos buscando eliminar su imagen de modernidad extrema por darse cuenta de que esa estrategia lo alejó de su target. Todos los puntos detallados en este artículo dan prueba de que la crítica sobre una pieza debe ser mucho más profunda e indisoluble de sus condicionamientos y, por sobre todo, de que los recursos deben apuntar fundamentalmente a la venta y desde ese ángulo, establecer lo que realmente es conveniente.
10. Ver más allá y comprender que el diseño analizado es el comienzo de algo mayor.
Por último, es fundamental no quedarse con la primera impresión. Al observar una pieza debe entenderse que el packaging es la punta de lanza de múltiples mensajes y acciones posteriores. Un diseño correcto es aquel que ofrece elementos conceptuales y estéticos, capaces de sostener y nutrir la estrategia comercial por venir. Para evaluar un diseño a futuro, hay que comprender que existen dos puntos básicos que requieren ser contemplados: por un lado lo funcional, es decir, la capacidad que ofrecerá el layout para expandirse, abrirse a nuevas líneas y generar a través de posibles derivados una imagen de marca sólida y consistente. Por el otro, lo emocional, dicho de otro modo, cómo los elementos compositivos podrán despertar en su target un lazo afectivo sólido y duradero con el correr del tiempo.

Conclusión

Con este artículo he pretendido transformar los juicios de valor sobre las piezas de diseño. Mucha gente de marketing y diseñadores cuestionan desde el desconocimiento absoluto, degradando el fruto de meses, y hasta años, de trabajo. Juzgar es simple, hacerlo bien, no. Sólo basta entrar a páginas especializadas de Internet y observar los debates que surgen a partir de la publicación de cualquier nuevo lanzamiento. Si bien, existen opiniones criteriosas, muchas podrían definirse como simplistas, básicas y hasta en ocasiones degradantes. Quienes trabajamos de esta maravillosa disciplina nos podemos enriquecer con la crítica, pero para ser consideradas adecuadas, deberían apoyarse en argumentos válidos basados en lo concreto, en lo real. Es por ello que sólo el conocimiento certero de las causas subyacentes generará un campo más respetuoso, creará un espacio de debate más sano y constructivo. Pertinencia a la categoría y al target, decodificación óptima, transmisión eficaz de los objetivos planteados, éxito comercial, son algunos de los principales argumentos que un profesional de diseño comercial debería tener a la hora de opinar. Un packaging no tiene la obligación de ser siempre «moderno», «innovador», «rupturista». Los profesionales de la comunicación estratégica no tenemos la obligación de diseñar para la vanguardia pero sí de buscar, siempre, siempre, la efectividad.