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11.10.15

3 tipos de cliente conflictivos

Por Emilio Alcocer.

En el mundo del diseño muchas veces podemos llegar a encontrarnos con clientes que nos pueden causar uno o varios problemas y suele ser muy cansado negociar con ellos. El problema básicamente surge porque no existe una educación general en cuanto al diseño y muchas veces el cliente no sabe valorar nuestro trabajo

1) El cliente diseñador 
Este es el típico cliente que cree que sabe toda la teoría acerca del diseño, y cree que tiene el mejor de los gustos. El piensa que tú como diseñador solo estudiaste la carrera para aprender a usar programas de diseño. Ten por seguro que este cliente te pedirá muchos cambios y modificaciones, claro si es que tú lo permites.
¿Cómo lidiar con él?
Es importante que eduques desde el principio a este cliente. Tienes que demostrarle tus conocimientos, e irlo guiando por el camino correcto para que tenga un resultado de calidad. Si es insistente con una propuesta que él quiere, y que tú sabes que no va a funcionar, preséntale una propuesta propia aparte, y dale argumentos de porque es la adecuada.


2) El cliente regateador
 Este tipo de cliente es muy común. Tienes que saber que la mayoría de las veces él no tiene ni idea de porque le estas cobrando lo que le estas cobrando, solo quiere pagarte menos porque siempre ha estado acostumbrado a regatear.
¿Cómo lidiar con él?
Es importante que le desgloses el precio lo más posible, y que le expliques el porqué de tus costos. También puedes ser un poco mañoso, y si sabes que te va a querer bajar el precio de una u otra manera, súbele cierto porcentaje antes de darle la cotización, para que al final cuando te baje el precio, tú te salgas con la tuya.


3) El cliente que no paga 
Tienes que saber que hay mucha gente que puede ser ventajosa y aprovechada a la hora de pagar. Es por eso que siempre debes anticiparte a esta situación y debes de aprender cómo es que debes de hacer un contrato, y si es posible apoyarte legalmente para no tener problemas. Además de esto te recomiendo que nunca le entregues los archivos originales si no te ha pagado al 100%
¿Cómo lidiar con él?
En el caso de que no hayas tomado ninguna de las precauciones que mencione anteriormente y te encuentres en la situación de que tu cliente no te quiera pagar no te queda más que resignarte y aprender tu lección. Si te enojas y quieres planear algún tipo de venganza, resultara más desgastante para ti. Solo asegúrate de que no vuelva a suceder.



21.8.15

Los 5 “ble” de un buen logotipo

1) Legible
Un buen logotipo debe ser comprensible visualmente desde cualquiera de sus tamaños.

2) Reproducible
Debe ser posible de reproducir en cualquier soporte o material de impresión.

3) Escalable
Al modificar su tamaño, el logotipo nunca debe deformarse, pixelarse o transformar sus dimensiones.

4) Distinguible
Si el diseño tiene marco, este debe dejar el espacio adecuado para que el logo se pueda distinguir sin problemas; el fondo por su parte, no pueden tener un color, tonalidad o textura que hagan ruido al diseño principal.

5) Memorable
El logotipo ideal debe ser fácil de recordar y difícil de olvidar.

17.7.15

¡Malditos clientes!

Por Mario Balcazar.

En todas las profesiones que ofrecen servicios, el tema del cliente es muy popular, nos encanta hablar de él y hacemos catarsis cuando no nos paga, nos pide cosas imposibles, se hace el loco con las solicitudes o quiere darnos la vuelta para que le hagamos un descuento.

Sin embargo, este tema entre diseñadores se escala, especialmente porque la mayoría no entiende lo que hacemos o bien, cree que todo es una cuestión de diversión (seamos sinceros, nos esmeramos demasiado en hacerle ver a todo el mundo qué divertido es quitarle el acné a las modelos en Photoshop y diseñar logos). Si a esto le agregamos que nuestras computadoras son unos monstruos con pantallas gigantes y una manzana al centro, siempre con gráficos y colores muy brillantes, sería fácil pensar que estamos dispuestos a cobrar lo que sea por cualquier proyecto que implique el uso de color, tipografías y animaciones, cobrar por algo que con gusto haríamos gratis.
Si a esto le sumamos que nuestra profesión es relativamente nueva, y que nuestros papás hasta después de la carrera empiezan a comprender qué es lo que hacemos y por qué alguien estaría dispuesto a pagar por ello, la labor del trato con el cliente se vuelve mucho más difícil.
Es muy común navegar por los posts que los diseñadores ponen en las páginas de diseño en Facebook, solicitando algún tipo de asesoría sobre cuánto cobrarle a algún cliente por cualquier trabajo, encontramos verdaderas batallas campales e insultos de todo tipo para el cliente que quiere pagar $200 pesos por una ilustración.
Por ello, cuando piensas en el cliente y en cuánto cobrar por tus diseños, debes entender algunos principios básicos que te ayudarán a ponerle una cara más amable cuando lo tengas frente a ti con una factura en mano:
• Los clientes siempre pagan por lo que creen que va tu trabajo. Alguien que no te quiere pagar desde un principio lo que tú pides, nunca vas a estar contento con él y él no va a respetar nunca tu trabajo, piensa dos veces antes de decirle que sí solo porque necesitas el dinero.
• Lo que tú hagas con el cliente determinará la próxima vez que contrate a un diseñador. Piensa como gremio, no individualmente: si al final aceptas darle un descuento del 50% porque sí, difícilmente aceptará lo que el próximo diseñador le ofrezca. Quizá todos hemos estado allí en alguna ocasión, pagando los platos rotos del diseñador anterior.
• Entiende su entorno económico. No creas que alguien que tiene una tienda de abarrotes te a va a pagar $20 mil pesos por su logo, especialmente cuando alguna marca de cervezas o refresco le regala el diseño de su fachada poniendo su logo a un lado. Si tú no estás dispuesto a cobrar mil por un logo, simplemente no te ofrezcas.
• Hay diseñadores para todos los clientes. Alguien que paga cien pesos por un diseño, va a obtener un diseñador de cien pesos, no uno de cien mil. Los diseñadores de cien mil le trabajan a clientes que están dispuestos a pagar su valor (aunque esto no implique que la negociación sea fácil).
• No todos somos diseñadores de una sola cifra, a veces hacemos trabajos muy baratos por simple gusto y a veces cobramos por lo que realmente vale. Yo siempre he afirmado que hay clientes que te dan de comer y clientes que te dan satisfacciones, nunca metas a todos dentro de la misma canasta.
• Selecciona a tus clientes, no te amargues hablando de ellos, finalmente son quienes te dan de comer y parte de un engranaje que permite que funcione toda la economía. Velo desde ese punto de vista, eres un rotor de una gran maquinaria, busca la forma de encajar de la manera en que seas más productivo a ella y benéfica para ti. Aprende a mirar tu entorno, ahí está el cliente que buscas, pero tienes que aprender a mirar en el lugar correcto y presentarte con las armas perfectas.
• Sé flexible, a final de cuentas todos, cuando empezamos, debemos aprender a adaptarnos al entorno, debemos aprender a rechazar los proyectos que no nos convienen inteligentemente, pero ello no significa que solo aceptemos el trabajo que implique el cobro exacto, el trato perfecto y el cliente ideal, seamos conscientes hasta qué punto somos flexibles en nuestras negociaciones.
Finalmente, busquemos crear un entorno más optimista, más competitivo y con argumentos más sólidos al momento de entablar charlas constructivas, si nos perdemos en el mar de las críticas difícilmente lograremos encaminar nuestra imagen como profesión hasta los demás.

23.4.15

4 casos en los que un Freelance debe decir que NO a un cliente

Visto en LanceTalent.

A nadie le gusta una ruptura, ya sea personal o profesional, pero cuando eres freelance, es inevitable que algunas relaciones de negocios no funcionen. Quizá haya demasiados retrasos en los pagos o nunca podáis coincidir para hacer una reunión. Sea cual sea la situación, deberás aprender a decir que no, si ves que ese proyecto te está dando demasiados quebraderos de cabeza.

A continuación 4 situaciones en las que como freelance será importante que sepas atajar en problema desde el principio y decir adiós a esa relación de negocios.

1. El cliente no está totalmente comprometido con el proyecto
Cuando estás tratando de entregar un proyecto de manera eficiente, oportuna y profesional, todas las partes involucradas necesitan estar presentes y preparadas, especialmente el cliente. Es difícil avanzar cuando un cliente está ausente o no te puede hacer un hueco en su apretada agenda. Como el tiempo es dinero, debes establecer unos límites y reglas básicas. Es aconsejable incluir un calendario de plazos y una estrategia de salida para el proyecto si este se retrasa demasiado.

2. El proyecto cambia con el tiempo
Es importante que el cliente tenga una visión de lo que quiere desde inicio del proyecto, sino acabarás perdido entre un mar de “nuevas ideas”. Si un proyecto se inicia en una dirección y, finalmente, comienza a transformarse en algo completamente diferente, entonces podría ser el momento de pararse y evaluar la situación. Si el proyecto aún está a tiempo de ser cambiado, entonces puede que tengas que negociar tus honorarios para seguir adelante. Si el cliente espera más por menos, entonces es el momento de ir cada uno por su lado.


3. El dinero es un problema
Si un cliente es quisquilloso con el dinero de cada proyecto, paga tarde o te paga menos de lo que habíais acordado, es momento de cortar la relación. El trabajo de calidad es caro, y no todo el mundo lo entiende. Si te discute cada factura y te llama constantemente preguntándote por cada gasto, es un indicio de que esa relación de negocios no es saludable.

4. Hay un incumplimiento de contrato
Con suerte, antes de empezar el proyecto has puesto todos los términos de vuestra relación de negocios por escrito. Si el cliente no puede mantener su parte del trato, no puedes llevar a cabo el trabajo por el que te ha contratado. Esto te afecta personalmente y profesionalmente. Un cliente que va en contra de los términos acordados no es un cliente que debas tener en tu cartera.




 

Como freelance, tu objetivo es complacer siempre a tus clientes. Tus clientes se merecen lo mejor, y si no se lo puedes ofrecer, no aceptes el proyecto.
Siempre debes mantener intacta tu reputación, por lo que las relaciones comerciales deben concluir con profesionalidad.




6.4.15

8 reglas básicas del Diseño Gráfico

Visto en CreativosOnline.

Sería muy complicado y bastante absurdo intentar establecer la fórmula mágica del éxito en el mundo del diseño, ya que es un área que no es 100% empírica. 

Aunque tenga un elevado porcentaje de conocimientos técnicos cada trabajo, diseño y propuesta son relativos. Pero lo que sí es cierto es que se pueden extraer unas normas generales que deberían seguir todos los trabajos gráficos sobre todo prestando atención a la inteligibilidad del mensaje que estamos creando.

Podríamos decir que esas reglas pueden clasificarse en ocho ideas o normas elementales:


Convencionalidad: Es muy importante que los códigos gráficos que utilicemos estén culturalmente vigentes. Desarrollar “nuevos lenguajes gráficos” sobre todo si estamos empezando, resulta absurdo si no se entiende. No debemos olvidar que nuestro primer objetivo es hacernos entender y transmitir nuestro mensaje de forma eficaz.

Originalidad: Es un elemento básico y que nos ayudará mucho a compensar la convencionalidad de la que hablábamos antes con el objetivo de darle mayor relevancia al mensaje y expresividad. Pero como decíamos al principio, esta variable dependerá mucho en relación al proyecto al que nos estemos enfrentando. Las dosis de originalidad (o creatividad) y convencionalismo serán distintas dependiendo de nuestro estilo, nuestro método y el mensaje que estemos desarrollando.


Eficacia:
Una de las normas básicas y esenciales es que nuestro diseño como mínimo, debe ser eficaz para todas las funciones para las cuales ha sido pensado y desarrollado. La estética jamás podrá anteponerse a la funcionalidad, al contrario deberá potenciar el ejercicio comunicativo.


Propiedad: La gráfica debe ajustarse a la identidad y la necesidad del cliente que nos hace el encargo; no consiste en hablar del emisor sino en hablar como él lo haría y en primera persona sirviéndonos de nuestras dotes de diseñadores.


Respeto: La forma más esencial de respeto es la comunicación y la legibilidad. Tal como sucede con el emisor, la gráfica debe ajustarse y respetar los códigos del receptor. Se habla para él, para que él entienda, en caso de que no nos entienda habremos fracaso estrepitosamente.


Densidad:
Entre lo vacío y lo lleno debe haber una relación de sentido. Nuestro mensaje debe carecer de zonas privadas de sentido (lo cual no significa que no deba haber zonas vacías, el vacío es necesario para que nuestra estructura pueda respirar y fluir). Si al eliminar un elemento no se pierde nada significativo, es porque ese elemento sobraba desde un principio. Ante la duda, elimínalo.


Economía:
El despilfarro es comunicacionalmente negativo. No debe contener redundancias superfluas o excesos gráficos, debemos prestar tanta atención o incluso más a las zonas vacías de nuestra propuesta. Muchas veces el vacío es lo que da sentido al trabajo global.


Autonomía: La comunicación publicitaria debe ser autónoma, libre de referencias a su proceso productivo o su autor. Pertenece al emisor y su producción debe volverse invisible. El diseño es un servicio, trabaja y diseña con objeto de satisfacer las demandas de los clientes y los grupos a los que está destinado el trabajo.



22.2.15

¿Qué es el diseño?

¿Qué hacen los diseñadores cuando diseñan?
Por Raúl Belluccia.

La pregunta ¿qué es el diseño? parece no saldarse nunca y siempre vuelve, como los cargos de conciencia, cada vez que el pensamiento le deja un espacio.

Persiste una especie de intranquilidad, de angustia, de insatisfacción espiritual cuando muchos diseñadores tienen que categorizar su propia labor; pareciera que la descripción objetiva de la tarea de diseñar no es suficiente, entonces le adosan a la esencia de esta actividad unos difusos fines éticos, unos compromisos sociales nunca definidos, o incluso unas funciones artísticas que “el diseño” y “los diseñadores”  tendrían en su misma estructura genética.
(Para tranquilidad laboral de los propios diseñadores este no es un problema de los que contratan diseño).

Para empezar: la realidad
La definición de una tarea socialmente extendida hay que extraerla de la realidad y no de los deseos. Así, básicamente, el “diseño” es lo que hacen “los diseñadores” cuando “diseñan”.

Si el pensamiento, en un esfuerzo por entender la realidad sin confundirla con sus sentimientos o deseos, observa la gente que trabaja, podrá verificar que hay una buena cantidad de individuos, sobre todo en las grandes ciudades, que llamándose a sí mismos “diseñadores” se ganan la vida “diseñando” cosas que otros les encargan, casi siempre a cambio de dinero, y que estos otros también llaman a aquéllos “los diseñadores”.

Con este dato ya se puede afirmar que  la tarea de los diseñadores presenta un grado de singularidad y permanencia en el tiempo suficientes como para tener una denominación propia; y tanto la actividad como quiénes la ejercen han merecido que el lenguaje los incorpore a su léxico normal con unas palabras distintivas: “el diseño”/“los diseñadores”.
También se observa que dentro del conjunto de “los diseñadores” hay individuos de ideas políticas variadas y de condiciones económicas y religiosas muy diferentes, pero esas diferencias no alteran su carácter: todos son diseñadores y como tales  los reconoce el resto.

Puede decirse entonces que ni el diseño ni quiénes lo brindan constituyen un fenómeno marginal o efímero, sino que están integrados perfectamente en ámbitos muy extendidos de la vida social.

Pero la distancia que nos permite ver esto es aún demasiado grande para seguir comprendiendo, y debemos acercarnos más para saber por ejemplo ¿en qué consiste y para qué sirve el diseñar? o ¿a qué se dedican los diseñadores?.

Aproximándonos a la realidad se advierte que no todos los diseñadores hacen lo mismo y que, bajo el paraguas común del “diseño”, se cobijan profesionales con idoneidades de tal diversidad que sus prestaciones no son intercambiables. Ejemplo: un diseñador de ropa es incapaz de diseñar un periódico.
Por eso es que todos los diseñadores, en su tarjeta de presentación, agregan la correspondiente aclaración sobre su especialidad: gráfico, industrial, de moda, de interiores, etc.

Cada una de las grandes familias del diseño tiene un ámbito o espacio laboral propio: la comunicación visual, la producción de artefactos, el habitat, la persuasión comercial, la vestimenta, etc.
Pero dentro de cada familia existen ya especialidades muy separadas cuyos aspectos en común se reducen al mínimo frente a las diferencias. Si difícilmente un arquitecto especializado en espacios interiores puede pasar, con capacidad similar, a diseñar rascacielos, ¿qué grado de parentesco quedará entonces entre un diseñador industrial dedicado a la ortopedia, un diseñador de indumentaria especializado en trajes para óperas y un diseñador gráfico de páginas web?

Cómo llegar a la definición del diseño
Determinar qué hay de común en la actividad de todos los que trabajan y son reconocidos socialmente como “diseñadores” implica toparse con la definición del diseño.
La definición del “diseño” provendrá de contestar la simple pregunta: ¿en qué se parecen todos los tipos de diseñadores cuando diseñan? De la misma manera que la definición de “felino” reúne los aspectos compartidos entre un gatito de angora y un león.

Las grandes divergencias
Las primeras miradas sobre el tema sólo advierten diferencias  y resulta difícil encontrar aspectos en común y reiteraciones en un paisaje tan variado.
Porque una definición del diseñar real no puede basarse:
• Ni en el tipo de producto final: pues se diseñan desde mensajes hasta máquinas herramientas y desde ropa interior hasta quirófanos.
• Ni en la finalidad social: ya que tanto se diseña un periódico anarquista como uno conservador; desde automóviles contaminantes hasta envases ecológicamente correctos; desde ropa sofisticada hasta sillas ortopédicas; desde viviendas populares hasta mansiones fastuosas; etc.
• Ni en el tipo de comitente: porque se diseña para el estado como para la empresa privada; para las petroleras como para los grupos ambientalistas; para una multinacional como para una pequeña cooperativa regional .
• Ni en el proceso decisorio: la simple  observación del trabajo de los diseñadores hace patente la imposibilidad de describir un método común que garantice soluciones adecuadas.

La pequeña coincidencia
Sin embargo algo  hay en común en todos ellos, si se observa bien podrá verificarse que allí donde cualquier diseñador trabaja (es decir, diseña) algún producto está siendo planificado antes de su elaboración definitiva, sea este producto un fusil, una silla, una casa, un abrigo, un aviso, un logotipo o un reloj.

Si con una suerte de panóptico pudiese verse en simultáneo a todos los diseñadores del mundo en sus mesas de trabajo, se advertiría que todos están en algún punto de un proceso que tiene como objetivo definir las características finales de un producto, anticipadamente a su producción y distribución; así sea un afiche o un zapato.

El carácter industrial del diseñar
En nuestra sociedad la mayoría  de los artefactos que consumimos y usamos revisten el carácter de “producto industrial”.

Ya se trate de un folleto para un sindicato revolucionario, de un cartel para la ópera estatal, de la construcción y equipamiento de la cadena de sucursales de un banco o de un aparato de radio, estos artefactos son industriales porque: sus características materiales y simbólicas, sus funciones, sus modos de producción, su número de ejemplares a producir, sus fines (económicos, culturales, políticos, sociales, etc.), su distribución, sus situaciones y condiciones de compra y uso, sus precios y costos, su publicidad, su tiempo de vida útil, su grado de novedad, y su oportunidad de lanzamiento están determinados y planificados de antemano con la mayor precisión posible. Es decir, participan del modo industrial de producción y distribución, alejado definitivamente del tipo artesanal de generación de objetos.

Es cierto también que hay formas de producción, servicio y comercialización que hoy en día existen y que no pueden llamarse industriales, sino de  manera muy indirecta (pequeños negocios atendidos por sus dueños, artesanos y técnicos que trabajan de manera personal, ciertos profesionales, etc.).
El verdulero de barrio que abastece a unas decenas de vecinos con los productos que trae del mercado no necesita diseño, y hacerle un “logotipo diseñado” sería absolutamente superfluo pues implicaría dotarlo de unos signos ajenos a su necesidad e identidad.
En el caso de que  esa verdulería necesitara un letrero identificador, el letrero deberá pintarlo el propio verdulero o el letrista de la zona, que con su viejo oficio le dibujará unas letras absolutamente armónicas con el negocio y su escala.

Ahora, si este verdulero por algún azar del destino consigue recursos para poner una cadena de verdulerías que abastezca a miles de compradores en la ciudad y proyecte instalarla luego en todo el país, de manera urgente deberá recurrir al diseño pues ya cualquier nombre no será bueno, ni cualquier logotipo, ni cualquier color identificador, ni cualquier campaña publicitaria, ni cualquier decoración interna del local, ni……

A  nuestro amigo le ha surgido un problema típicamente industrial y necesita, obligadamente, planificar los aspectos concretos, comunicacionales y simbólicos de su negocio.
Todo producto industrial (y para el caso es lo mismo la comunicación pública de un museo que la arquitectura para una cadena de comidas rápidas) es el resultado de una serie de decisiones sobredeterminadas por el contexto, donde cada eslabón carece de independencia absoluta y su autonomía siempre es relativa. Y el diseño es uno de esos eslabones productivos.

La definición estricta
El diseño es un servicio a terceros cuya especialidad consiste en determinar, anticipadamente a su realización, las características finales de un artefacto y su modo de producción, para que cumpla con una serie de requisitos definidos de antemano: funcionales, formales, estéticos, simbólicos, informativos, identificadores, materiales, ergonómicos, persuasivos, económicos, etc.

Así, entonces, tanto se diseña una marca, una bicicleta o una campaña publicitaria.
Y en la definición del acto de diseñar no es posible avanzar mucho más allá, porque todo avance implicaría salirse de lo común del diseñar para entrar en lo específico de cada rama o familia.

Dicho de otro modo: entre un diseñador de tapas de libros para niños y un diseñador de armas de fuego (salvo lo común recogido por la definición enunciada arriba y que los incluye) todas son diferencias. Son distintas las técnicas aplicadas, las funciones del producto diseñado, las habilidades y los conocimientos necesarios para resolverlo, la forma de presentación de prototipos o bocetos, el tipo de cliente, los fines sociales, el carácter o clase de la creatividad aplicable, los aspectos materiales, simbólicos y estilísticos del producto final, los honorarios, etc. Sin embargo los dos diseñan.

Es evidente que para realizar su trabajo cada tipo de diseñador debe poseer un particular y muy diferente recorte de conocimientos, y una capacidad creativa adecuada a su especialidad.
En el proyecto de un nueva cámara de fotos, seguramente intervendrán -entre otros-  el ingeniero electrónico, el óptico, el fotógrafo experto, el diseñador industrial, el diseñador gráfico y el publicitario, cada uno en su área de pertinencia; y aunque cada uno diseñe cosas tan distintas como los circuitos y mecanismos, la forma material externa, las funciones y secuencias, el envase, el logotipo y las campañas de avisos, si al fenómeno se lo mira desde un punto de vista más general todos brindan un mismo servicio insoslayable en el actual esquema productivo de la sociedad: la planificación anticipada y completa de un producto o un aspecto de él.

Como se ve, la definición del trabajo de los diseñadores se parece bastante a lo que hacen “los ingenieros”. Si alguna diferencia puede establecerse hoy entre ambos es la importancia que revisten los aspectos simbólicos, estéticos, persuasivos y comunicacionales en la tarea de “los diseñadores”.

Inciso final
Sin embargo esta definición basada en la evidencia cotidiana resulta insatisfactoria y muchos insisten en definir el diseño en función de sus deseos y no de la realidad.
Los fines del trabajo lo fija el cliente, que siempre es externo al diseñador  (aunque excepcionalmente puedan coincidir en una misma persona, las dos tareas -encargar y diseñar- son esencialmente distintas) . Es el cliente quien tiene objetivos propios, y esos fines pueden ser el consumo, la guerra o la huelga general.

La tarea del diseñador, cuando acepta un trabajo, es brindar sus servicios con la mayor eficacia profesional posible para satisfacer a quien se lo encarga. Y si no está dispuesto a ello tiene la alternativa de rechazar el pedido.

También debe decirse que el hecho de aceptar una encomienda de trabajo no obliga al prestador a identificarse con los fines de su empleador.

El perfil del diseño en una sociedad está muy condicionado por el perfil de quiénes lo demandan. Determinar qué se diseña, para qué se diseña, qué contenidos transmiten los objetos que se diseñan no es responsabilidad de los diseñadores.
Esta determinación externa de los objetivos de los oficios y profesiones no es solamente un problema de los diseñadores. ¿O acaso debe culparse a los médicos por el estado de la salud pública, o a los maestros por el analfabetismo, o a los ingenieros viales por el mantenimiento de los puentes y caminos? ¿Acaso el déficit de viviendas es atribuible a la falta de sensibilidad social de los arquitectos? Son otras las trabas.

Para que un diseñador intervenga en la planificación de productos para el bien común es necesaria una condición previa: la existencia de algún agente social cuya finalidad sea el bien común (y que además necesite diseño para lograr sus objetivos).
Sin demandas externas el diseño pierde toda razón de ser, pues carece de plataforma propia.

Este simple enunciado se comprueba empíricamente: todo diseñador sabe que para poder comer (y diseñar) necesita conseguir clientes y/o empleadores que lo contraten a sueldo fijo.

1.2.15

El maravilloso mundo de los Clientes

¿Cuántas veces tuviste que lidiar con clientes difíciles?

  • El cliente que no sabe lo que quiere, te hace cambios cada rato y al final se queda con la primera o segunda versión.
  • Él que “cree” que lo extra ya estaba incluido en el precio.
  • Lo necesito para ayer.
  • Te digo, lo necesito ya, es urgente.
  • Tomalo con calma… espera, no, sí es para mañana el trabajo.
  • Sólo hacé lo que creas que me guste.
  • Tengo una idea maravillosa, pero por favor no me digas que es fea.
  • Todavía no se lo que quiero, pero definitivamente esto no es lo que quiero.
  • El cliente no quiere gastar un centavo más, aún con cambios que no estaban dentro del presupuesto.
  • Un cliente posesivo te estará hablando a altas horas de la noche y todo el fin de semana.
  • No, no me gusta ese color.
  • Dale, haceme una rebaja, además para vos son 5 minutos.
  • Un cliente que hasta para tomar la decisión de un pequeño detalle tiene que llamar a junta de consejo.
  • Cliente que se desaparece por semanas y regresa pidiendo el trabajo para al rato, ó lo que es peor, se esconde para no pagarte, cuando todo el tiempo te estuvo encima.
  • Lo que hiciste estuvo muy bien, pero eso no era lo que quería.


4.1.15

10 competencias que deben tener los DG

El Instituto Americano de Artes Gráficas, AIGA, ha enumerado las competencias que requerirá un diseñador gráfico para enfrentar el reñido mundo laboral durante el 2015 y responder a partir del diseño a las necesidades de la sociedad cambiante:

1. Habilidad para crear y desarrollar respuestas a problemas de comunicación, incluyendo entendimiento de jerarquía, tipografía, estética, composición y construcción de imágenes significativas.
2. Habilidad para resolver problemas de comunicación, incluyendo la identificación del problema, investigación, análisis, generación de solución, prototipos y pruebas de usuario, así como evaluación de resultados.
3. Amplio entendimiento de los temas relacionados lo cognitivo, social, cultural, tecnológico y económico contextualizado con el diseño.
4. Habilidad para responder a contextos de la audiencia reconociendo factores físicos, cognitivos, culturales y sociales que enmarcan decisiones de diseño.
5. Entendimiento de y habilidad para utilizar herramientas tecnológicas.
6. Habilidad para ser flexible, astuto y dinámico en la práctica.
7. Manejo de las habilidades de comunicación necesarias para funcionar productivamente en equipos interdisciplinarios y dentro de estructuras organizacionales tradicionales. Así como para trabajar en entornos globales y preservar la cultura.
8. Entendimiento de cómo se comportan los sistemas que contribuyen al diseño sustentable de productos, así como estrategias y prácticas al respecto.
9. Habilidad para construir argumentos verbales que den solución a problemáticas de diversas audiencias.
10. Comprensión de relaciones causa y efecto en los temas en los que se trabaje, habilidad para desarrollar un criterio de evaluación que explique audiencia y contexto.

En definitiva, todas estas competencias son indispensables para colocarse en un empleo formal, las cuales van más allá de la creatividad y el talento como diseñador gráfico que son cualidades intrínsecas para un profesional de esta materia.


17.8.14

5 momentos decisivos que cambian la vida de un Diseñador

Por Occi Olachea.

El simple hecho de decidirse a estudiar diseño, es un momento que cambiará para siempre la vida de alguien, al igual que saber escoger la universidad adecuada y más adelante una especialidad. El diseño implica una larga lista de retos por superar y de experiencias para aprender, pero hay momentos en la vida de un diseñador que marcarán para siempre el futuro de su vida profesional para bien o para mal.

Empezar a trabajar y desarrollarse como diseñadores es un paso que a todos atemoriza, es ahí cuando se ponen a prueba las verdaderas capacidades, el trabajar bajo presión, hacer entregas de última hora y realizar presentaciones frente los clientes.
Ser diseñador es cosa seria, no es solo saber dibujar o utilizar Photoshop como muchos piensan. Así como los doctores o abogados, los diseñadores también cambian la vida de las personas. Pero existen factores en la vida del diseñador que harán que esta cambie para siempre. Aquí te presentamos cinco momentos que harán girar por completo la vida profesional de un diseñador, momentos para reflexionar y prepararse. 

1. Decidir enfocar la carrera en un área en específico
Dentro del diseño existen diferentes ramas y especialidades para enfocarse. Lo más recomendable es tratar de experimentar dentro de todas esas áreas, como por ejemplo el diseño tipográfico, web, de packaging, ilustrador o POP, son muchas las especialidades, pero hay un momento en la vida en el que se tiene que decidir una de todas para ser recordado.

2. Aceptar un trabajo o puesto que implique nuevas responsabilidades
El ascender de puesto dentro de una empresa o empezar desde cero en una nueva compañía pero con un puesto superior, es toda una responsabilidad que pondrá a prueba la capacidad de dirección de un diseñador al coordinar todo un equipo de creativos y lograr que un área funcione a la perfección. Ser el jefe es el sueño de todos. 

3. Ver el trabajo expuesto en el punto de venta
Como diseñadores, uno de los grandes sueños en la vida es ver el trabajo expuesto dentro de una tienda y que la gente lo compre. Este paso abrirá un camino importante para cualquiera, ya que de cierta manera el portfolio incrementa como un caso de éxito real y con resultados.

4. Arriesgarse a abrir una propia agencia
El salirse de un trabajo estable para atreverse a abrir una propia agencia o estudio de diseño es un paso muy importante, ya que se corre el riesgo de fracasar y no obtener el resultado deseado. La industria es muy competitiva, por lo que este paso require de mucha investigación y preparación para mantener una cartera de clientes estables. 

5. Vender el primer diseño
Ese primer diseño, por más pequeño que sea, un logo, una tarjeta de presentación o un flyer, hacen que un diseñador aumente su seguridad creativa y profesional, además de que la promoción personal crece poco a poco. 


13.8.14

Consejos para clientes: cómo trabajar con tu diseñador gráfico

Sin duda los malos entendidos o falsas expectativas entre un diseñador y su cliente es lo que hace que una buena relación se vuelva una pesadilla para ambos.
En esta infografía se ven algunos consejos para el lado del cliente.

Algunos puntos que muestra:

Describe bien a tu compañía
Lo más que sepamos sobre la empresa, mejor podemos representarla.

¿Cuál es el propósito del sitio web o del material de marketing?
¿Qué servicios ofreces? ¿Vendes productos, provees información y le añades servicios? Debes pensar en el público que será tu objetivo.

¿Cuál es tu presupuesto?
El saber cual es tu presupuesto ayudará a saber lo que se hará con tu proyecto. No es lo mismo trabajar con un presupuesto de 5000 a 10,000 pesos que con uno de 50,000 a 100,000.

Con respecto a lo que deseas
¿Qué es lo que has visto que puede funcionar como referencia al producto final de tu proyecto?
Al diseñador le ayuda mucho esa guía de inicio, para no estar adivinando las expectativas. No es copiar, es solo ver qué se espera.

Se tiene que llegar a un acuerdo en la revisión de pruebas antes de firmar como trabajo terminado. De tanto estar trabajando en el proyecto se pueden dejar pasar hasta los errores más obvios.

Debes saber que el trabajo del diseñador es muy importante para tu negocio.
El diseño es la primera impresión de lo que representa tu empresa. Algunos clientes se conectan más con la marca que con el producto.
Las marcas sólidas construyen credibilidad y comunidad.

El 75% de las decisiones de compra se basan en las emociones.

11.8.14

Sí, doctor. No, diseñador.

Por Leonora Varo de Clientes malos.

Me llama poderosamente la atención cómo los doctores han triunfado como freelanceros. Me refiero a los médicos que trabajan de forma independiente, los que no forman parte del personal de un hospital o consultorio de farmacia. Esos que rentan un espacio en alguna torre médica, que tienen su consultorio en su domicilio particular o que se asociaron con otros especialistas para compartir los gastos de una clínica.

Estos doctores freelanceros siempre me han dado envidia pues su nivel de vida es bastante bueno, trabajan mucho, ganan más y, algunos, hasta se dan el lujo de evadir impuestos.


Y por otro lado están los diseñadores freelanceros que, si bien les va, van ganando lo necesario para “irla llevando”, nunca tienen suficientes clientes y deben pagar más o menos el 30% de sus ingresos al SAT.

Ya sé que muchos me van a reclamar que no debo comparar a profesionales de especialidades tan diferentes, que un Doctor tiene muchos más años de estudio y que el nivel de responsabilidad con un Diseñador no se compara ni de lejos. Pero de todas formas voy a hacerlo, primero porque  es mi blog y yo escribo lo que quiera, y luego porque pienso que este ejercicio puede concretarse en alguna idea que pueda ayudarnos a mejorar nuestro ejercicio profesional.

¿Usted pediría un descuento en los honorarios del doctor mientras su familiar sufre en la sala de espera? NO ¿verdad? ¿entonces, porqué lo hace con un diseñador?

El “dolor” que atiende un doctor es del tipo físico: una persona de clase media que sufre de un dolor abdominal intenso no podrá ignorarlo, si después de tomarse el remedio casero o la pastilla que le recomendaron, el dolor no disminuye, muy probablemente irá al doctor… o a “urgencias”.


Por otro lado, el tipo de “pacientes” que atiende un diseñador es más del estilo “Queremos tener nuestro (logo, sitio web, portada, etc.), hay que buscar a un diseñador bueno, bonito y barato”. El problema, como bien lo describe Brennan Dunn en su libro "Double your freelancing rate", es que el logotipo, sitio web, etc. NO ES EL DOLOR DEL CLIENTE: para él, el diseño es la “medicina” que busca para resolver el verdadero dolor económico o emotivo.

• A una empresa le duele la falta de clientes, y piensa que la medicina es crear un sitio web que le atraiga nuevos prospectos.
• A una asociación le duele que las personas no los toman en serio por su falta de imagen profesional, pero no le duele tener un logotipo horroroso.
• A una fábrica le duelen las bajas ventas, y opina que la medicina es relanzar sus productos con un nuevo empaque.


Los médicos también tienen competencia de bajo nivel

Los diseñadores nos quejamos de que, hoy en día, cualquiera ofrece servicios de diseño, desde los egresados de cursitos de tres semanas de “diseño gráfico” hasta la imprenta que da el servicio de diseño gratis con tal de hacer la impresión, pasando por los cientos de egresados que cada año se suman al grupo de diseñadores que están dispuestos a trabajar gratis con tal de ir armando un portafolios.

Sin embargo los doctores también tienen competencia de bajo nivel: los yerberos ofrecen remedios para casi cualquier mal y las consultas de bajo precio se han multiplicado en las nuevas farmacias. Hasta internet es competencia para los médicos (que levante la mano quien nunca haya consultado a Google para saber cómo curarse de algo). De todas formas veo los consultorios de los doctores llenos de pacientes recomendados. Los médicos especialistas tienen, por lo menos, dos semanas de citas saturadas.

Al doctor se le hace caso, al diseñador se le regatea


Es interesante la actitud sumisa que todos adoptamos al momento de recibir las indicaciones del doctor:

— Se va a tomar esto por diez días cada 8 horas.
— Sí, doctor.
— Se va a hacer estos estudios.
— Sí, doctor.
— Va a dejar de comer esto y lo otro.
— Sí, doctor.
— Cuando tenga los resultados de sus análisis me llama para hacer otra cita.
— Sí, doctor.
— Ahora, por favor pase con mi asistente para cubrir la consulta, son $600 pesos.
— Sí, doctor.

Es probable que no sigamos todas las indicaciones del doctor, pero es improbable que salgamos de su consultorio sin pagar la consulta. Me pregunto cuántas personas habrán tenido la osadía de decir:
—Oiga, doc ¿porqué tan cara la consulta? ¿no me puede hacer un descuentito? Mire, es que en la Simifarmacia me cobran $30 pesos. ¿Qué tal que me da esta consulta gratis y yo le hago publicidad entre mis conocidos?


Tenemos que demostar a los clientes que somos especialistas

En muchos casos los clientes recurren a los diseñadores con una receta de automedicación donde ellos creen que ya tienen el diagnóstico y buscan la medicina que ellos piensan que resolverá su dolor, pero no ven al diseñador como un “especialista” que los puede asesorar para obtener una solución gráfica a un problema económico o emotivo. Muchas clientes dan a los diseñadores simples indicaciones sobre lo que se espera del producto del diseño:

— Mira, quiero un folleto elegante, pero divertido.  Que sea atractivo para mis clientes. Algo que se vea bien, pero que no me cueste muy caro.


En cambio a un doctor no le decimos:

— Mire doc, quiero que me quite este dolor, quiero gastar lo mínimo en medicinas y, de preferencia que sepan rico. Tampoco quiero que el tratamiento sea largo o que me mande a hacer estudios especiales.

Por eso pienso que los diseñadores tendríamos que ser un poco más como los doctores: averiguar los “antecedentes médicos” de la empresa y ofrecer una asesoría que presente lo que busca el cliente, pero también lo que nosotros sabemos que puede ser mejor para su caso.

Por lo general los diseñadores se enfocan más en las preguntas técnicas que en descubrir cual es el dolor del cliente:

— Hola necesito que me cotice un rediseño de una página web.
— Ok ¿cuántas secciones tiene su página?
— Creo que cinco ¿la forma de contacto cuenta como sección?
— Sí. ˛Va a necesitar una tienda online?
— Sí, pero ¿me lo podría cotizar con y sin tienda online?
— Claro ¿con quien tiene contratado el hosting?
— Este… no sé. ¿Eso es importante?
— Sí, pero no se preocupe le voy a cotizar el hosting con la compañía con la que nosotros trabajamos.
— Bien ˛cuándo me puede enviar la cotización?

¿No sería más provechoso un diálogo como el siguiente?:

— Hola necesito que me cotice un rediseño de una página web.
— Con gusto, puedo ofrecerle diferentes soluciones que pueden adaptarse a sus necesidades. ¿Qué los motiva a querer rediseñar su sitio web?
— Es que queremos algo que se vea moderno porque nuestro sitio ya está muy “antiguo”.
— ¿Cómo se dieron cuenta de que está “antiguo”?
— Es que nuestra competencia acaba de lanzar un sitio muy “flashy”.
— ¿Qué les resultó atractivo del nuevo sitio de su competencia?
— Pues las fotos de los productos son muy buenas y tienen una tienda en línea.
— Ok, ¿ustedes venden productos en línea?
— Ahorita no, pero vamos a abrir dos nuevas sucursales.
— Ah, qué bien. Ya tuve la experiencia de desarrollar un sitio web para una empresa que estaba en fase de expansión. El sitio les atrajo nuevos prospectos con un perfil específico. ¿Quénes son sus principales clientes?…

¿Notaste los distintos enfoques en estas dos conversaciones?

Tal vez los diseñadores, a diferencia de los doctores, no salvemos la vida de nadie, pero un folleto bien diagramado, un sitio web profesional o un empaque atractivo pueden obrar maravillas por la salud financiera de muchas empresas.



30.7.14

4 falsas creencias sobre los Diseñadores Gráficos

Por Yanin Alfaro.

Cuando uno busca su vocación tiene ideas vagas y estereotípicas sobre la profesión que se tiene en la mira, en el caso del diseño gráfico, ocurre lo mismo, más todavía porque se dice que es una de las profesiones más cool, con más estilo. No obstante hay algunos mitos que se rompen cuando un diseñador junior comienza a trabajar, o incluso antes, cuando estudia la carrera.

Entre las creencias más comunes que tienen los futuros diseñadores gráficos sobre su profesión son las siguientes:

1. Un diseñador hace arte

Sí, es verdad que para ser un buen diseñador se necesitan dotes de artista y una sensibilidad que no cualquiera que ejerza otra profesión tiene, sin embargo, en el campo de trabajo, pocas veces los diseñadores tienen oportunidad de crear arte libremente, pues la mayoría de las ocasiones su trabajo está sujeto a los deseos y decisiones de los clientes y al mensaje que ellos quieran dar.


2. Un diseñador no tiene que lidiar con gente
A veces sí, pues a menudo se requiere que resuelvan personalmente las inquietudes de los clientes y llevarlos de la mano en el proceso de diseño. Además, también hay que tratar con vendedores, departamentos enteros de mercadotecnia o editorial, colegas, proveedores de todo tipo y por supuesto, con los jefes.

3. Todo lo hace Photoshop
Muchos novatos creen que con sólo saber manejar el programa más popular para el retoque y edición de imágenes ya se tiene trabajo seguro, la verdad es que no, pues un verdadero diseñador  no deja de prepararse nunca y si desea seguir vigente, debe aprender nuevas técnicas de diseño, probar software nuevo, aún así en cada empleo se necesitará adentrarte en disciplinas del diseño desconocidas.


4. Diseñar se trata de dibujar todo el tiempo
Lo cierto es que los diseñadores no pasan sus días laborales dibujando plácidamente, quizá quienes se dediquen a la ilustración lo hagan, pero por lo regular el trabajo siempre es urgente, por lo que deben trabajar a marchas forzadas, eso no impide que se disfrute del proceso de dibujar. Pero, en el común de los empleos, se dibuja solamente para trazar conceptos principales que después irán a la computadora.


24.7.14

5 leyendas urbanas sobre el diseño de logotipos

Por Rodrigo Córdova.

Seguramente habrá miles de teorías sobre el diseño de logotipos, lo que funciona o lo que no funciona. Afortunadamente existen muchos diseños exitosos en productos, servicios o empresas que nos permiten tener un parámetro un poco mas certero y sobre todo desmitificar algunas afirmaciones.

Leyenda 1
Un logo debe de reflejar lo que la compañía hace.
Si una bandera no nos puede decir mucho sobre lo que ese país que representa, ¿Por qué un logotipo debería decirnos lo que una compañía hace?. Un logotipo no es un mecanismo de contar historias, un logotipo es una forma de identificación.
Cuando este logotipo se convierte en una marca, a través del Branding (gestión de marca), eso ya es una historia diferente porque esta imagen gráfica ya esta cargada de elementos emocionales que se construyen con el tiempo, con campañas, con recomendaciones, etc.
Los países tienen banderas, las familias reales tienen escudos heráldicos y las empresas tienen logotipos, todo ello sirve para un único propósito, el IDENTIFICAR y DIFERENCIAR. Nada mas, nada menos.

Cuando se trata de contar toda una historia a través del logo, inevitablemente fallaremos, simplemente no hay espacio suficiente para contar esa historia.
Paul Rand decía: “El único mandatorio en un diseño de logotipo es que sea memorable, claro y fácil de recordar”


Leyenda 2
Un logo siempre debe de tener un símbolo.
No necesariamente. Muchas identidades exitosas no tienen símbolos, algunos de ellos son tipografía con mucha personalidad y con un concepto fuerte.
Con esto no queremos decir que los logotipos no deben de tener símbolo, de hecho algunas veces los símbolos pueden convertirse en elementos más memorables que el nombre de la empresa, como Apple o Nike.
Muchas veces el símbolo se convierte en algo superfluo que no añade algún valor o significado. Es parte de la consultoría que hace el diseñador en conjunto con la empresa en decidir si llevará o no símbolo pero no es un mandatorio.


Leyenda 3
Si tu logo es genial, esta bien que solo uses el símbolo.
El reconocimiento se obtiene de la repetición, las grandes marcas son reconocidas a través de muchos esfuerzos de branding (gestión de marca).
La repetición es una herramienta muy poderosa pero también requiere de mucha inversión, millones de dólares invertidos en publicidad y promoción. El retorno de inversión es a largo plazo, de años, pero sin duda efectivo.
Es por eso que es importante entender que Nike, Apple, Starbucks por mencionar algunos, no es que tengan poderes mágicos que sin estar el nombre de la marca son reconocidos, son logotipos que se han convertido en marcas muy poderosas a nivel de recordación y emociones que resulta prácticamente imposibles no reconocerles.
No todos los logotipos, sobre todo los de recién creación, tienen la oportunidad de ser reconocidos desde el inicio, además, no todos tienen la fortuna de tener presupuestos abundantes. Es por eso que es recomendable no usar un símbolo nuevo sin que el nombre esté presente, no importa lo bien logrado que este gráficamente, nadie sabría la relación que tiene, eso se construye con los años y si, con presupuesto.


Leyenda 4
Un logo debe ser eterno.
Erróneo, no podríamos hacer un logo eterno (recomendablemente no), por lo menos no con intensión. Podríamos asegurarnos de no caer en modas como efectos de volumen, brillos y así hacerlo atemporal, pero nunca eterno.
Grandes compañías han y deben evolucionar para ser contemporáneos y estar siempre en el presente. Shell, Xerox, Coca Cola, Pepsi por mencionar algunas, han cambiado para evolucionar o simplemente para no envejecer.


Leyenda 5
Un logo debe de gustarle a todo el mundo.
Cuantas veces hemos escuchado de algún cliente algo como “Me gusta pero a mi esposa no le gustó como se ve la combinación de los colores”..
El propósito de un logotipo no es complacer el gusto de todos, no es un concurso de popularidad, un logotipo debe ser único que posteriormente será dotado de características positivas de la compañía, reconocibles por un consumidor. Si a algunos les gusta o les disgusta el gráfico, no tiene que ver con lo que la gente piensa de las compañías o productos que representan.
Como ejemplos mencionaría el logo de los Juegos Olímpicos de Londres, sin duda fue criticado por la gente y mas por los diseñadores de ser uno de los logotipos mas feos de la historia de los juegos diseñado por Wolff Ollins, sin embargo, estos juegos olímpicos están considerados como uno de los eventos deportivos mas atractivos y de vanguardia.
Google no es un logotipo precisamente maravilloso, sin embargo, representa a una compañía de vanguardia tecnológica sin precedentes que además todo el mundo reconoce en diferentes ámbitos.
Los consumidores no precisamente les interesan los logotipos, les interesa lo que una empresa puede hacer por ellos y más cuando se convierte en una marca que representa algo mas allá de la compra, que representa un estilo de vida o un “yo quiero”.
Evidentemente un logotipo debe ser diseñado bajo la perspectiva de lo que consideramos un buen diseño como la tipografía, calidad de representación, sencillez, colores, etc. Pero sin duda no necesita la aprobación de la tía o de los amigos, mas bien tiene que estar basado en el cumplimiento de objetivos.



Entónces.. ¿Cómo debe ser un logotipo?
Depende de muchísimos factores, depende de quién es el cliente, su historia, sus valores, hacia donde pretende llegar, ¿Es nuevo en el mercado? ¿Tiene mucha tradición? ¿Necesita estar vigente? ¿A quién va dirigido?
Se necesita mucha investigación, estrategia y conocimiento del cliente y de lo que quiere, después de eso, llegar a propuestas que satisfagan lo deseado.
Parece fácil pero no lo es.


2.4.14

6 maneras de pensar y actuar como un gran diseñador

Por Occi Olachea.

¿Qué es lo que hace grande a un verdadero diseñador? Sin duda los años de experiencia, pero existen otros objetivos además de trabajar horas extras para ser reconocido dentro de la industria. Ser capaz de diseñar un trabajo increíble y memorable, se encuentra entre las otras maneras por las cuales la profesión del diseño se rige.

De acuerdo al historial de muchos diseñadores gráficos, industriales, de moda, entre otros, se presentan otras maneras de poder pensar y actuar como un gran diseñador, creencias que se vuelven básicas para poder salir a flote dentro de la carrera por un buen diseño.
A continuación, seis formas de lograr objetivos como diseñadores o artistas y creerte que que ya estas dentro de los mejores por la forma de actuar y pensar:

1. No ese está diseñando, se están resolviendo problemas
Hacer que las fotos se ven bonitas es parte del proceso, pero no sólo se están creando imágenes bonitas.
El proceso de pensamiento comienza con la comprensión del cliente, el producto y el público, así como el desafío único que se está tratando de resolver. Los hechos, ideas y detalles que descubrir al hacer esto son el principal combustible para la creatividad. Se debe saber y entender antes de empezar a diseñar.

2. Se empieza con palabras y se termina con imágenes
Las ideas vienen antes de la ejecución y por lo general se sabe cómo controlar el impulso de empezar a diseñar de inmediato.
Pensando acerca de los atributos y las metáforas que revelan la verdad acerca del producto es parte de la rutina diaria. En este mundo, el pensamiento estratégico viene antes del Photoshop.


3. Saber la diferencia entre la perfección y el trabajo duro
Honestidad brutal es una política.
Se van a tirar decenas de ideas y diseños a la basura hasta que averiguar cual es el concepto correcto. El secreto es… no hay ningún secreto, sólo el trabajo duro. Pero también se sabe cuando se ha realizado lo mejor y esforzarse de más, a veces no tiene sentido. Se tiene que conocer los propios límites y lo que hace poderoso su desempeño.


4. Obsesionarse con ciertos detalles, y saber exactamente por qué 
Los años han pasado desde que se dejó de prestar atención a las personas que no pueden entender por qué la obsesion acerca de ciertas cosas. Eso está bien, hasta cierto punto es la razón por la que eres un diseñador y no otra profesión. Al final del día, son los detalles son siempre los que hacen que el trabajo se destaque.

5. Saber como hablar y vender
Nunca se ha comprado algo en la vida sin haber sido vendidos antes.
La misma verdad se aplica al trabajo y es por eso que es importante saber cómo venderlo. Más importante aún, saber que la venta no significa convencer a la gente a tomar algo que no quieren ya que no funciona de esa manera.
Vender es el arte de hacer que el cliente entienda cómo y por qué las ideas cumplen con sus objetivos. Si se descubre esto, el resto será historia.


6. No tener miedo de ir contra corriente 
Todo el mundo está enfocado al diseño plano en estos días. Si, se ama, pero también es debido saber que no es la respuesta definitiva del por qué existe el universo.
No siempre se tiene que seguir las tendencias, en ocasiones es necesario abandonar todas las tendencias y hacer lo que se debe hacer cuando el proyecto lo requiere. Si eso significa crear un botón brillante cuando todo el mundo crea uno plano, que así sea. No tener miedo de hacer olas cuando hay una razón perfectamente válida para hacerlo. Nadar contra una ola gigante de la forma más natural. 


 

30.3.14

Consejos a tener en cuenta al contratar diseño

El diseñador debe poseer experiencia, capacitación e instrumentos conceptuales para comprender e interpretar correctamente los requerimientos del cliente.

Habitualmente son tres los modos en los que un cliente encara la contratación de un diseñador:

A. Se piden presupuestos y se escoge el más bajo. Esto presupone que el diseño (un servicio profesional muy especializado) puede comprarse del mismo modo que un consumible. Aquí lo barato sale caro, lento y malo.

B. Se busca un nombre. El procedimiento habitual cuando el comprador quiere cubrir su desconocimiento en el tema contratando el supuesto prestigio de una firma reconocida. Aquí, lo caro sale caro (y no siempre es lo mejor).

C. Se entrevista a distintos estudios, se analizan modos y propuestas de trabajo y luego se solicitan presupuestos.

Este último es el modo más adecuado, y requiere tener en cuenta algunas cuestiones:
1. Evalúe el portfolio de trabajos. La estética, creatividad y la versatilidad son escenciales en todo proyecto de diseño.
2. Pida referencias. Dado que el diseñador deberá comprender profundamente su negocio, la experiencia es muy importante.
3. Hable con él. El buen diseñador se reconoce porque antes que nada escucha, hace preguntas oportunas, es curioso y se esfuerza por comprender la lógica del cliente.
4. No subestime el feeling. La comunicación corporativa es un proceso en el que empresa y diseñador deberán trabajar en equipo. Sentirse cómodo con quien lo asesora y saber que comprende sus dudas e inseguridades es fundamental.
5. Capacidad operativa, responsabilidad, velocidad de respuesta son algunas de las caracteristicas a valorar.

Evite perder Tiempo y Dinero.