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12.12.15

7 frases cliché que los clientes dicen a los diseñadores

Por Alejandro Alegria.

Aunque no todo es malo siempre, hay clientes que parece que se esfuerzan por ser odiados por los diseñadores y más cuando durante el proceso del desarrollo del proyecto dicen frases cliché.

No es que exista un manual para no diseñadores sobre como fastidiar a los diseñadores, pero ser diseñador hace la diferencia de entre el resto de los mortales que no tienen una formación visual. 


1) Siéntete libre de ser creativo
Si, una de las frases más odiadas es que le digan a un diseñador esto, pues es como decirle a un profesor que es libre de enseñar a sus alumnos. ¿Acaso no entenderá un no diseñador que un experto en artes gráficas es creativo por naturaleza y por ello le está pagando? Quizás no. 


2) Tendrá mucha exposición
Típico, un cliente trata de convencerte de que aceptes cobrar poco o no hacerlo por un trabajo que supuestamente tendrá mucha exposición. Jamás regales tu trabajo, al menos de que al final te paguen como a la creadora del swoosh de Nike.
 

3) Deja de lado tus prejuicios creativos 
Si por el cliente fuera tu terminarías diseñando con… ¡Comic Sans! ¡Horror mil! Si, es hora de hacerle ver a tu cliente que no es que sean prejuicios, simplemente hay cosas que no pueden ir en un diseño y que te ha contratado porque eres quien sabe de esto.
 

4) Quiero que se vea exactamente como este diseño
No se puede ser grosero con un cliente, porque es causa de despido. Pero seguro tu reacción al escuchar esto sería un motivo para hacerlo. Sólo hazle ver que no haces copias y que verse como tal diseño no le hará distinguirse de entre los demás.
 

5) ¿Puedes hacer el logotipo más grande?
Simplemente hay no diseñadores que tienen un ego muy grande y piensa que son los expertos, pero sólo hazle ver que no, el logotipo o diseño que creaste es así por tales argumentos, al menos de que quiera perder dinero (hablarle en su idioma siempre los pondrá a temblar).
 

6) Llévalo al siguiente nivel
En ocasiones los clientes son bastante polite y prefieren no decir a los diseñadores que su trabajo no les gusta, pero usar este tipo de frases es lo mismo que decirles lo que es. Este es un eufemismo horrendo, pero al final el cliente es el que paga.
 

7) Hazlo Pop
El famoso Make it Pop. Típico que te lo lleguen a decir, cuando en realidad ni si quiera saben que es lo que buscan en el diseño. En todo caso, pregunta qué es lo que busca ver en él o a que se refiere con esto, que sea específico.


11.10.15

3 tipos de cliente conflictivos

Por Emilio Alcocer.

En el mundo del diseño muchas veces podemos llegar a encontrarnos con clientes que nos pueden causar uno o varios problemas y suele ser muy cansado negociar con ellos. El problema básicamente surge porque no existe una educación general en cuanto al diseño y muchas veces el cliente no sabe valorar nuestro trabajo

1) El cliente diseñador 
Este es el típico cliente que cree que sabe toda la teoría acerca del diseño, y cree que tiene el mejor de los gustos. El piensa que tú como diseñador solo estudiaste la carrera para aprender a usar programas de diseño. Ten por seguro que este cliente te pedirá muchos cambios y modificaciones, claro si es que tú lo permites.
¿Cómo lidiar con él?
Es importante que eduques desde el principio a este cliente. Tienes que demostrarle tus conocimientos, e irlo guiando por el camino correcto para que tenga un resultado de calidad. Si es insistente con una propuesta que él quiere, y que tú sabes que no va a funcionar, preséntale una propuesta propia aparte, y dale argumentos de porque es la adecuada.


2) El cliente regateador
 Este tipo de cliente es muy común. Tienes que saber que la mayoría de las veces él no tiene ni idea de porque le estas cobrando lo que le estas cobrando, solo quiere pagarte menos porque siempre ha estado acostumbrado a regatear.
¿Cómo lidiar con él?
Es importante que le desgloses el precio lo más posible, y que le expliques el porqué de tus costos. También puedes ser un poco mañoso, y si sabes que te va a querer bajar el precio de una u otra manera, súbele cierto porcentaje antes de darle la cotización, para que al final cuando te baje el precio, tú te salgas con la tuya.


3) El cliente que no paga 
Tienes que saber que hay mucha gente que puede ser ventajosa y aprovechada a la hora de pagar. Es por eso que siempre debes anticiparte a esta situación y debes de aprender cómo es que debes de hacer un contrato, y si es posible apoyarte legalmente para no tener problemas. Además de esto te recomiendo que nunca le entregues los archivos originales si no te ha pagado al 100%
¿Cómo lidiar con él?
En el caso de que no hayas tomado ninguna de las precauciones que mencione anteriormente y te encuentres en la situación de que tu cliente no te quiera pagar no te queda más que resignarte y aprender tu lección. Si te enojas y quieres planear algún tipo de venganza, resultara más desgastante para ti. Solo asegúrate de que no vuelva a suceder.



21.8.15

Los 5 “ble” de un buen logotipo

1) Legible
Un buen logotipo debe ser comprensible visualmente desde cualquiera de sus tamaños.

2) Reproducible
Debe ser posible de reproducir en cualquier soporte o material de impresión.

3) Escalable
Al modificar su tamaño, el logotipo nunca debe deformarse, pixelarse o transformar sus dimensiones.

4) Distinguible
Si el diseño tiene marco, este debe dejar el espacio adecuado para que el logo se pueda distinguir sin problemas; el fondo por su parte, no pueden tener un color, tonalidad o textura que hagan ruido al diseño principal.

5) Memorable
El logotipo ideal debe ser fácil de recordar y difícil de olvidar.

17.7.15

¡Malditos clientes!

Por Mario Balcazar.

En todas las profesiones que ofrecen servicios, el tema del cliente es muy popular, nos encanta hablar de él y hacemos catarsis cuando no nos paga, nos pide cosas imposibles, se hace el loco con las solicitudes o quiere darnos la vuelta para que le hagamos un descuento.

Sin embargo, este tema entre diseñadores se escala, especialmente porque la mayoría no entiende lo que hacemos o bien, cree que todo es una cuestión de diversión (seamos sinceros, nos esmeramos demasiado en hacerle ver a todo el mundo qué divertido es quitarle el acné a las modelos en Photoshop y diseñar logos). Si a esto le agregamos que nuestras computadoras son unos monstruos con pantallas gigantes y una manzana al centro, siempre con gráficos y colores muy brillantes, sería fácil pensar que estamos dispuestos a cobrar lo que sea por cualquier proyecto que implique el uso de color, tipografías y animaciones, cobrar por algo que con gusto haríamos gratis.
Si a esto le sumamos que nuestra profesión es relativamente nueva, y que nuestros papás hasta después de la carrera empiezan a comprender qué es lo que hacemos y por qué alguien estaría dispuesto a pagar por ello, la labor del trato con el cliente se vuelve mucho más difícil.
Es muy común navegar por los posts que los diseñadores ponen en las páginas de diseño en Facebook, solicitando algún tipo de asesoría sobre cuánto cobrarle a algún cliente por cualquier trabajo, encontramos verdaderas batallas campales e insultos de todo tipo para el cliente que quiere pagar $200 pesos por una ilustración.
Por ello, cuando piensas en el cliente y en cuánto cobrar por tus diseños, debes entender algunos principios básicos que te ayudarán a ponerle una cara más amable cuando lo tengas frente a ti con una factura en mano:
• Los clientes siempre pagan por lo que creen que va tu trabajo. Alguien que no te quiere pagar desde un principio lo que tú pides, nunca vas a estar contento con él y él no va a respetar nunca tu trabajo, piensa dos veces antes de decirle que sí solo porque necesitas el dinero.
• Lo que tú hagas con el cliente determinará la próxima vez que contrate a un diseñador. Piensa como gremio, no individualmente: si al final aceptas darle un descuento del 50% porque sí, difícilmente aceptará lo que el próximo diseñador le ofrezca. Quizá todos hemos estado allí en alguna ocasión, pagando los platos rotos del diseñador anterior.
• Entiende su entorno económico. No creas que alguien que tiene una tienda de abarrotes te a va a pagar $20 mil pesos por su logo, especialmente cuando alguna marca de cervezas o refresco le regala el diseño de su fachada poniendo su logo a un lado. Si tú no estás dispuesto a cobrar mil por un logo, simplemente no te ofrezcas.
• Hay diseñadores para todos los clientes. Alguien que paga cien pesos por un diseño, va a obtener un diseñador de cien pesos, no uno de cien mil. Los diseñadores de cien mil le trabajan a clientes que están dispuestos a pagar su valor (aunque esto no implique que la negociación sea fácil).
• No todos somos diseñadores de una sola cifra, a veces hacemos trabajos muy baratos por simple gusto y a veces cobramos por lo que realmente vale. Yo siempre he afirmado que hay clientes que te dan de comer y clientes que te dan satisfacciones, nunca metas a todos dentro de la misma canasta.
• Selecciona a tus clientes, no te amargues hablando de ellos, finalmente son quienes te dan de comer y parte de un engranaje que permite que funcione toda la economía. Velo desde ese punto de vista, eres un rotor de una gran maquinaria, busca la forma de encajar de la manera en que seas más productivo a ella y benéfica para ti. Aprende a mirar tu entorno, ahí está el cliente que buscas, pero tienes que aprender a mirar en el lugar correcto y presentarte con las armas perfectas.
• Sé flexible, a final de cuentas todos, cuando empezamos, debemos aprender a adaptarnos al entorno, debemos aprender a rechazar los proyectos que no nos convienen inteligentemente, pero ello no significa que solo aceptemos el trabajo que implique el cobro exacto, el trato perfecto y el cliente ideal, seamos conscientes hasta qué punto somos flexibles en nuestras negociaciones.
Finalmente, busquemos crear un entorno más optimista, más competitivo y con argumentos más sólidos al momento de entablar charlas constructivas, si nos perdemos en el mar de las críticas difícilmente lograremos encaminar nuestra imagen como profesión hasta los demás.

8.7.15

La fotografía es el arte de la observación. Se trata de encontrar algo interesante en un lugar ordinario. Me he dado cuenta de que tiene poco que ver con las cosas que ves y mucho con cómo las ves. 

Elliott Erwitt